2017-06-11

Desde el conocimiento explícito al conocimiento tácito colectivo.

Sobre el conocimiento tácito y explícito de Harry Collins. 

Por Pedro Donaire.

Bitnavegantes.

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Desde el conocimiento explícito al conocimiento tácito colectivo

Echa una larga mirada a la Mona Lisa ¿Cómo la ves? ¿Como manchas de pintura o como una mujer con una sonrisa enigmática? Ahora explica ¿cómo es que ves esas manchas de pintura como una sonrisa?. En otro orden de cosas, piensa de nuevo en aprender a formar frases.


Tus padres nunca te dijeron "el verbo en medio" (si eres inglés) o "el verbo al final" (si eres alemán), pero esto lo aprendiste. Y, lo más notable, una vez aprendido, ¿tiene alguna idea de cómo es que esa frase rompe las reglas y sin embargo todavía puedes entenderla?

Estas habilidades demuestran lo que se conoce como "conocimiento tácito", algo realmente grande y que se da por sentado como "aire", "pensamiento" o "idioma". Quita el conocimiento tácito y el mundo humano desaparece. Sin ello, todo aquello que consideramos conocimiento, las "cosas" que figuran en nuestros libros y esos constructos intelectuales, no tendrían ningún sentido, no serían más que ruido.

La gran pregunta es hasta qué punto este conocimiento tácito puede hacerse explícito.

El término fue acuñado en los años de 1950 por el físico-químico y filósofo británico-húngaro Michael Polanyi. En esa época, de enorme optimismo acerca de lo que la física y las matemáticas podrían alcanzar, parecía sólo una mera cuestión de tiempo antes de que la ciencia entera se formalizara. Se trataba de preparar el camino para que los ordenadores pudiesen adquirir todas las capacidades humanas y llevar todo a cabo.

Lo que Polanyi quería demostrar es que había mucho más de creatividad científica, argumentando que siempre había algo tácito, incluso en el centro de las ciencias exactas. Su ejemplo más famoso fue el de ir en bicicleta, podemos hacerlo, pero sin saber muy bien cómo.

Para encontrar un espacio para esta idea, Polanyi hizo que el conocimiento tácito pareciera más misterioso de lo que es. Ahora sabemos que la ciencia no es perfectible y no tenemos que luchar tanto por reservar un espacio conceptual que no pueda ser hecho por la lógica y las matemáticas. Esto significa que tenemos una mirada más tranquila sobre el conocimiento tácito, quitándole algo de misterio.

Hay tres razones por lo que esto es importante.
  • En primer lugar, es parte de un proyecto sobre lo que sabemos acerca del conocimiento.
  • En segundo lugar, comprender en general, cómo se transmiten los conocimientos y cómo funciona la educación.
  • Y tercero, para entender las posibilidades y los límites de las máquinas inteligentes, y saber dónde es necesario avanzar o abandonar nuestros sueños.

El conocimiento tácito es aquel que no se hace explícito


En mi nuevo libro, Tacit and Explicit Knowledge [el conocimiento tácito y explícito], argumento que hay tres tipos muy distintos que en la vida cotidiana se solapan. Para apreciar algunas de las dificultades en la captura del concepto, considere el ejemplo de Polanyi sobre montar en bicicleta.

En 'The Logic of Tacit Inference' [La lógica de la inferencia tácita], Polanyi argumenta persuasivamente que los humanos no saben cómo montan, y además, nos ofrece una fórmula: "A fin de compensar un determinado ángulo de desequilibrio (α), nos arqueamos hacia el lado desequilibrado, cuyo radio (r) debe ser proporcional al cuadrado de la velocidad (v) del desequilibrio: r~v2 ."

Mientras que ningún ser humano podría realmente montar en bicicleta usando esta fórmula, un robot, con reacciones mucho más rápidas, sí podría. Así que, después de todo, el montar en bicicleta no es tan tácito.

Que los seres humanos hagan tantas cosas sin seguir reglas explícitas no es más misterioso que mi gato cuando caza, sin saber las reglas de la caza, o el de un árbol creciendo sin conocer las reglas sobre la formación de hojas.

Sólo pienso que es misterioso cuando pensamos en explicitar la norma, pero lo explícito es algo raro, limitado a los humanos, y únicamente lo utilizamos de vez en cuando porque a menudo es más eficaz permitir que las conexiones causales y neurales del cerebro y del cuerpo realicen una acción con poco cálculo consciente, o de hecho sin él; después de todo, a los gatos les va muy bien de esta manera.

¡Si te dedicas a pensar demasiado acerca de cómo caminas, cuidado que puedes caerte!

Yo llamo a esto, como lo del gato, una especie de conocimiento tácito del cerebro y el cuerpo "conocimiento tácito somático": es el conocimiento almacenado en los músculos, en las vías nerviosas y en las conexiones sinápticas. En teoría, si no en la práctica, la ciencia podría describir todo. Pero no seríamos incapaces de utilizarlo para guiar nuestras acciones de manera consciente, porque no estamos construidos para ello.

El conocimiento tácito también pueden ser "relacional"


Éste es el menos misterioso, ya que únicamente concierne a las relaciones sociales y la logística. Con el conocimiento tácito relacional, la información puede ser totalmente conocida, intercambiada y utilizada, pero no por razones contingentes.

Justo en el borde de esta categoría están los secretos, cosas que averiguamos por los medios habituales de adquisición de conocimiento tácito, y que les "ronda" a la gente que los tienen, aunque no lo digan directamente.

Más impenetrables son las cosas que no se puede explicar porque no se sabe lo que la otra parte necesita saber. Si yo estoy tratando de explicar cómo construir la 'presión atmosférica de excitación transversal' del CO2 con láser (TEA laser, por su siglas en inglés), no voy a decirte que la inductancia de la parte superior es importante, porque supongo que ya lo sabes.

Es imposible resolver este tipo de problemas, aun empezando por decirte "todo" lo que es necesario saber, porque "todo" es una categoría muy abierta y la única alternativa sería tener una imagen impecable de lo que está o no está en tu cabeza, simplemente imposible.

Por último, tú no sabes lo que necesitas saber y yo no sé lo que sé. Puesto así, al principio de los láseres TEA, los científicos no sabían necesariamente que la inductancia de la parte superior era importante, sin embargo, copiaron los diseños existentes y lo construyeron con su parte superior exitosamente, sin saber por qué.

A fin de cuentas, es una pieza cualquiera del conocimiento tácito relacional que llega a ser explícito; pero la logística trata de evitar que todo se haga explícito a la vez. El conocimiento tácito relacional siempre está con nosotros.

El verdadero misterio reside en el conocimiento tácito colectivo


Este sí que es misterioso, porque no se puede describir y no sabemos con detalle la forma en que se adquiere. Es misterioso, debido a que sólo podemos "pedirlo prestado": no es de nuestra propiedad, sino social y colectivo. Por ejemplo, el idioma. Aquello que constituye una constante evolución de nuestra lengua natural no corresponde a ninguna individuo, se trata, más bien, de una evolución colectiva de los hablantes de la misma.

Esta es la razón por la que Polanyi se perdió completamente en la complejidad de montar en bicicleta. Para equilibrarse en una bicicleta necesitamos un conocimiento tácito somático, pero para montarla donde hay tráfico necesitamos el conocimiento tácito colectivo.

Sólo se puede montar con seguridad a través de la comprensión de las convenciones tácitas de tráfico (que varían enormemente de un lugar a otro, cada cierto tiempo y de una cultura a otra). Éstas son imposibles de describir en detalle momento a momento, y son incognoscibles para cualquier entidad, salvo los humanos.

Volviendo a la lengua, pensemos en lo que tiene sentido cuando la gente habla: murmuraciones, rupturas de todas las reglas de la gramática, insultos, etcétera. Esto es lo que nos impide tener un software de reconocimiento de voz sin fallos en nuestros ordenadores.

Nosotros, los humanos, hacemos una enorme cantidad de "trabajos de reparación", haciendo uso de una comprensión compleja y misteriosa del "significado" a fin de convertir la palabra hablada a la escrita. Y ya que el "ser o no ser" representa algo más que una cadena casual de palabras, debemos "pedir prestado" ricas capas de significados de nuestra historia colectiva, a través de mecanismos que no están muy claros para nosotros.

De la misma manera que creo que nunca podré ser el editor totalmente automatizado de mis libros, también pienso que los límites de la inteligencia de las máquinas y la automatización se hallan en una mejor comprensión del conocimiento tácito, y sobre todo del conocimiento tácito colectivo.

Nuestra interacción humana y nuestra vida social (más que la mera posesión de unos cuerpos, que una vez se pensó necesario en los ordenadores/robots para llegar a ser inteligentes), pueden proporcionarnos el límite fundamental a una extensión indefinida de la inteligencia artificial.

-31/05/2010-
- Referencia: NewScientist.com, por Harry Collins
Sobre el Autor: Harry Collins está en la Escuela de ciencias sociales de la Universidad de Cardiff, Reino Unido. Entre sus libros "The Golem with Trevor Pinch" (Cambridge University Press), y este ensayo, que se basa en el conocimiento tácito y explícito "Tacit and Explicit Knowledge" (University of Chicago Press), que forma parte del proyecto de Cardiff www.cf.ac.uk/socsi/expertise.

Publicado por Pedro Donaire
Publicado en fecha: 5/31/2010 08:53:00 p. m.

Pedro Donaire

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Fuente: Bit Navegantes 

Imagen: Tacit knowledge 


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Pedro Donaire

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